Francisco Morote, de Attac Canarias asocia estos tres textoS, un editorial de LA JORNADA y artículos de Alejandro Marcó del Pont y de Emir sader, para contratar la existencia de Davos y la ya no existencia del Foro Social Mundial. Yo, Chema Tante, puntualizo que el editorialista de LA JORNADA se limita a informar del hecho objetivo de las declaraciones triunfalistas de los apóstoles del neoliberalismo, declaraciones que, además, no dejan de tener razón. Es cierto que la economía va bien, pero es la economía de los poderosos, como bien dice Alejandro Marcó del Pont. Por su parte, Emir Sader aporta una nota gratificante, al hacer ver que aunque a los de Davos les va bien, el movimiento de las BRICS+ va todavía mejor, pero Sader llama la atención porque eso no basta. Es necesario al aporte de los movimientos que encarnaba el FSM

Ben Norton en THE GRAYZONE y CONSORTIUM NEWS relata las maniobras que se dirigen contra la izquierda desde las empresas que sirven las redes sociales. "Muy revelador", dice Federico Aguilera Klink, al señalar un artículo focalizado en México y América Latina, pero que con variantes adaptadas en cada territorio, denuncia una agresión terrible contra la democracia y la resistencia al neoliberalismo. Sin embargo, comento yo, Chema Tante, la izquierda sigue pensando que no hay nada que hacer, creyendo que las redes sociales son suyas y que con la lucha desesperada y con las uñas, de algunos medios de comunicación comprometidos, ya basta.

Desde la Argentina, Walter C. Medina ofrece en NUEVA TRIBUNA esta trioste comprobación de que lo que ya esperábamos de Macri, se está produciendo con toda rapidez. La derecha está avanzando en su estrategia de desmantelamiento de derechos y libertades. Los de la gente de abajo, claro.
El título de esta columna bien pudiera haber sido “échate a correr”, pero durante la carrera me he dado cuenta de que ya no tenemos para dónde. Solo procede correr contra ellos, los que dan dinero para publicar un libro como el publicado por la editorial del obispado de Granada, que el propio Franco lo hubiera considerado, cuando menos, inoportuno.