
Caitlin Johnstone en su web nos hace ver que el terrible adocenamiento del pensamiento político no es exclusiva de este estado español. Lo señala Federico Aguilera Klink, que coincide conm igo cuando digo que el gran problema de base es que los medios no difunden otros planteamientos de los oficiales, loq eu se indican desde el imperio del crimen económico. Pero Johnstone tiene mucha razón, cuando critica el nulo esfuerzo que hace la gente por buscar otras opiniones y datos, para formar su propio criterio de una manera ecuánime. Y esto va también para la izquierda. Cuantos problemas desaparecerían si se intentara conocer todos los argumentos sobre las cuestiones esenciales.

Joaquim Bosch en EL DIARIO, en artículo que recomienda el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado trata sobre el descomunal problema montado en el Pode Judicial, desde el punto de vista técnico. Pero, en la opinión de un tipo de la calle, que soy yo, Chema Tante, esto es una auténtico desastre de la democracia. Claro que para una multitud de tipas y tipos de la calle también, no pasa nada, pero es una catástrofe. Una catástrofe, encima, perpetuada. Solamente la gente ciega en política -que tanto abunda en este estado de derecha- ignora que el bloqueo de las alturas de la Justicia lo mantienen los y las delincuentes organizados en el partido mal llamado popular para garantizarse, dentro de lo posible, la mayor impunidad y complacencia para sus delitos. No hay otra historia. Y, como eso lo han podido hacer porque se lo permite la Constitución, es lícito afirmar que la Constitución del 78 fue y es una chapuza.