La ciudad de Dios - por Carlos Ortiz de Zárate
Pese a los resultados de las Locales españolas del 24 de mayo y a la constitución de los nuevos ayuntamientos el pasado sábado, los poderosos de esta tierra y algún torero, siguen clamando los horrores que atribuía S Agustín al mal uso del libre albedrío concedido por Dios a los humanos.
Esto es lo que más o menos vino a decir nuestro Presidente en una declaración ante los ministros de asuntos exteriores de la U.E.
Sin negar aquí unos hechos incontestables: el asesinato a sangre fría de aquellos curas claretianos en la ciudad de Barbastro, en el verano de 1936, mientras eran prisioneros del “comité revolucionario”, parece inevitable contestar a un par de cosas.
Beatriz Gimeno se apoya en un terrible caso que está ocurriendo en El Salvador para estructurar este análisis de la posición fundamentalista de la iglesia católica y sus sacristanes contra el aborto. Ojo, que éste no es uno más de los muchos y muy válidos alegatos en defensa del derecho de las mujeres a decidir. Beatriz introduce un nuevo elemento para la reflexión, que me parece improtante. A la jerarquía católica no le importa nada ni la salud de la mujer, ni la del feto, como ya sabíamos. 
