Federico Aguilera Klink y yo, Chema Tante, proponemos a Antonio Tajani para los Premios Princesa de Asturias a la Cooperación Internacional y la Concordia. Para ambos. Y también para el Nobel de la Paz. Vista la incoherencia de las decisiones de concesión de algunas de estas distinciones -no todas, por supuesto- no sería discordante la presencia de este fascista belicista. Y remarcamos que la responsabilidad de "Cooperación Internacional" que tiene institucionalmente asignada este gorila violento, desvela de nuevo la hipocresía de Italia y de todo "Occidente". La argucia estrafalaria de que "la paz se consigue con la violencia" ha sido el argumento constante, desde los orígenes de la Humanidad, de quienes pretenden oprimir por medio de la fuerza. Berlusconi y Tajani son líderes de FORZA ITALIA. Pero Tajani es un fanático sin cerebro. Berlusconi es un empresario pragmático, que sabe que Occidente ha perdido la guerra en Ucrania y que una retirada a tiempo es una victoria. Esto de la "Cooperación Internacional" arma en mano, que prctica Tajani, no se le había ocurrido ni a Goebbels. Claro que el ahora ministro italiano, que debe añorar algunos momentos de Ciano, que no su final, demuestra haber aprendido mucho de ese antro actualizador del maquiavelismo que es el Europarlamento, del que fue Presidente.


El médico italiano Gino Strada y a la educadora afgana Sakena Yacoobi se adjudicaron la segunda edición del Premio Sunhak de la Paz por sus esfuerzos para afrontar la crisis global de los refugiados, en una ceremonia realizada el 3 de febrero, en el marco de la IV Cumbre Mundial de la Universal Peace Federation (UPF) Internacional “Paz, seguridad y desarrollo humano”desarrollada del 1° al 5 de febrero en Seúl (Corea del Sur), que contó con unos 700 participantes de 120 países, incluidos más de 300 parlamentarios.

Tómese un momento y lea, aunque sea en titulares, la filípica que le dedica el renombrado presidente italiano Napolitano a los partidos políticos y vea que les larga las mismas acusaciones que le mandamos la mayoría de ja gente en Europa. La misma gente que, mirá tú, representan los movimientos supuestamente antisistema.

í. Eso de antisistema, antipolítica, han sido las más bonitas cosas que les han dicho, dentro y fuera de Italia, a las huestes del Cinco Estrellas de Beppe Grillo. Lo que no decían sus detractores, desde la derecha cruel y desde la izquierda ingenua, es que la gente del M5S son "anti este sistema", "anti esta política". Y ahora han conseguido, a pesar de todos los ataques, a pesar de hacer una campaña sin dinero, atraer el favor de la cuarta parte de los votos. Y ahora se presenta la gran disyuntiva. Porque Bersani, que ha ganado la mayos cantidad de escaños, con menos votos que el Cinco Estrellas (cosas de la democracia, usted), no podrá alcanzar el apoyo de los grillistas más que si acepta las tesis de la gente que piensa con la cabeza. Es decir: plantarle cara a Europa. Que no es lo mismo que salirse de Europa.