"El ‘crecimiento’ que se necesita es el de la sensatez, la racionalidad y el sentido de la justicia" entrevista a Joaquím Sempere sobre "La Tierra exhausta" - Salvador López Arnal
Antonio Aguado, coherente veterano militante socialista destaca este ponderado artículo de Joaquim Bosch en EL DIARIO. Y yo, Chema Tante, agrego que el texto el juez, como es costumbre en él luce sólido y argumentado. Y deberíamos pensar en los tremendos peligros que enfrentamos en este estado de derecha español, donde el fascismo parece haber abandonado todo recato, envalentonado por el ejemplo de sus camaradas de allende los mares.

Entrevista de Fernando Varela Joaquín Bosch para INFOLIBRE, cuya claridad obvia más comentarios. Lo señala el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado

MIENTRAS TANTO publica este estupendo texto de Joaquim Sempere que recomienda Julián Ayala. El texto corresponde a una intervención de Sempere en un debate con Andreu Mas-Colell, Y yo, Chema Tante, tengo que insistir en que esto de defender el decrecimiento, en estos momentos parace tan obvio que lo contrario llega a resultar criminal. Por eso, cuando veo a energúmenos diciendo, incluso desde la Universidad, que "con renovables se garantiza la economía y la defensa del ambiente, al mismo tiempo" y que "es preciso mantener el crecimiento en la generación y consumo de energía, para obtener la felicidad general", sencillamente, me exaspero.

Joaquim Bosch en EL DIARIO, en artículo que recomienda el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado trata sobre el descomunal problema montado en el Pode Judicial, desde el punto de vista técnico. Pero, en la opinión de un tipo de la calle, que soy yo, Chema Tante, esto es una auténtico desastre de la democracia. Claro que para una multitud de tipas y tipos de la calle también, no pasa nada, pero es una catástrofe. Una catástrofe, encima, perpetuada. Solamente la gente ciega en política -que tanto abunda en este estado de derecha- ignora que el bloqueo de las alturas de la Justicia lo mantienen los y las delincuentes organizados en el partido mal llamado popular para garantizarse, dentro de lo posible, la mayor impunidad y complacencia para sus delitos. No hay otra historia. Y, como eso lo han podido hacer porque se lo permite la Constitución, es lícito afirmar que la Constitución del 78 fue y es una chapuza.