Federico Aguilera Klink recupera este texto con el que Poch de Feliu se adelantaba a la historia en 2014, sobre la situación de las relaciones entre el Imperio y el resto del mundo
En estos momentos, además, se comprueba que es el propio Premio Nobel de la Paz el que merece -una vez más- el Nobel a la estupidez
Nota de La casa de mi tía