Aunque el maquinista reconoce su despiste, la causa principal del accidente es el austericidio, la obsesión por el beneficio
El maquinista del tren de la tragedia de Santiago ha admitido un despiste y le han formulado cargos por imprudencia. Yo no sé si el hombre será culpable y hasta qué punto. Pero eso no exime de responsabilidad a ADIF ni a RENFE. La tecnología ofrece dispositivos para prever cualquier fallo humano. Un despiste, una inhabilitación física o, incluso, una decisión voluntaria para un atentado. Cuando la velocidad máxima es de 80 kilómetros por hora, y el tren va a 190, esos sistemas frenan el tren. Pero no existían en ese tramo tan demostradamente peligroso. Y yo afirmo que no se habían instalado esos sistemas de seguridad, únicamente, por la obsesión criminal del ahorro, para aumentar los beneficios.
Se nota que les duele, pues lo que hace Interior es obligar a la policía a faltar a la ley. Porque "coacciones", "acoso" o "amenazas" son deltios tipificados. Y solamente un juez o una jueza puede sentenciar que tales delitos se han cometido.
Cuando la oligarquía tinerfeña se estalló las perras en esa movida falaz llamada #TenerifeSemueve, pedían que "las infraestructuras de Tenerife" se incluyeran en la red Transeuropea de Transporte (TEN-T por sus siglas en inglés). Con ello desvelaban tanto sus intenciones como su absoluta falta de rigor, porque esa red europea no contempla territorios sino infraestructuras concretas. Por eso, obligados por la realidad, tuvieron que arriar velas y citar concretamente al Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Con eso, solamente engañan a quien se deja engañar. La auténtica causa de la obsesión por la dichosa TEN-T es la imperiosa necesidad de solucionar el problema que tienen armado con la financiación de las obras del Puerto de Granadilla. Ahora, el bocón Rodríguez Zaragoza, cuya incontinencia actitudinal es legendaria, lo reconoce en TRANSPORTE XXI. Una auténtica cachetada para la buena fe de algunos.