
Juan Torres López, en su blog GANAS DE ESCRIBIR y en PÚBLICO, artículo señalado por Juan Espino, de Attac y por el coherente veterano militante socialista Antonio Aguado, destaca como en USA el neoliberalismo mantiene la arrogante defensa de los ricos. Es natural, agrego yo, Chema Tante, es sabido que el neoliberalismo, el fascismo de nuestro siglo, continúa con la tesis de la ley del más fuerte. Los más fuertes, es decir, la gente rica, tiene derecho a sobrevivir; la gente débil, es decir, la pobre, tiene que perecer. Y, aún más, diré que también a este lado del mar, en Europa, las mañas neoliberales se hace sentir. Ojalá se publicaran, una vez terminada esta tragedia, las cifras de bajas, discriminadas por clases sociales.

Creo que un tremendo error de la grey psoeísta (y maldad consciente de las direcciones, después de la legalización) ha sido no reivindicar y difundir la magnífica historia que en la monarquía alfonsina, en la República, en la Guerra de España y en la resistencia antifranquista ha juado su partido. La historia después de la llamada Transición ha desleído el brillo de las siglas socialista y obrero. Pero eso no es la verdadera historia el PSOE. Por eso me parece importante este artículo de Eduardo Montagut que señala el veterano coherente militante socialista, Antonio Aguado, en NUEVA TRIBUNA, sobre la segunda celebración del 1º de mayo. En este análisis se encuentra el PSOE de verdad, el que nuca debió perderse

Ramón Afonso señala en EL JUEVES el artículo en que Pascual Serrano explica con brevedad contundente los detalles de la escandalosa estafa eléctrica. Un hurto más de las privatizaciones neoliberales practicadas por las hordas pperas y psociatas que multiplica el saqueo sistemático de las economías familiares, con el objetivo único de empobrecer a la gente. De esta manera, se consigue una mano de obra y servicio sumisa, para el mejor aprovechamiento y disfrute de las personas ricas. Vean que el tema monográfico de la edición de esta semana de EL JUEVES es "las mafias eléctricas".
Antonio Aguado destaca este artículo en PÚBLICO, de Augusto Zamora,que fue embajador nicaragüense, profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid que se explica con el título, solamente.