Creo que lo más valioso de este artículo de Emilio Jurado en NUEVA TRIBUNA es que trata el tema con una valentía que no es frecuente. Contiene algunas afirmaciones que no comparto. pero, creo yo, acierta en lo esencial. El problema es el fundamentalismo religioso, inmanente en todas las organizaciones confesionales y, sobre todo, la manipulación oprobiosa que siempre y de manera continuada, hacen los gobiernos y los poderes económicos, de ese fundamentalismo. Ese es el meollo de la cuestión.
Europa Laica, junto a otras organizaciones, viene reclamando -desde hace años- que la “religión salga de la escuela” a través de la “Campaña por una escuela pública y laica”, que seguiremos impulsando, porque entendemos que las diferentes convicciones personales, incluidas las creencias religiosas, así como los dogmas de cualquier naturaleza, no son cuestiones a plantear en el ámbito escolar. Ya que para ello hay otros ámbitos sociales, en su caso y por ejemplo: los lugares de culto y entidades religiosas…
Sede de STES.i de calle Carretas, 14, 7º F
¿Estás en contra de la religión como materia evaluable y computable? Firma en la campaña 'Por una escuela laica'
Un notable artículo de Eugenio Fernández Murias en CANARIAS 24 HORAS, en el que demuestra con claridad que en democracia no es admisible que la religión -la doctrina de una confesión determinada- sea impartida en los centros educativos. Y, mucho menos, en unestado que de considera laico
Como no soy poeta, no sé qué sienten ellos ante el soneto, aquella estructura de catorce versos compuesta por dos cuartetos (o dos serventesios) y dos tercetos. Pero sí estoy seguro de que ha de ser un reto, un desafío, una invitación a medir capacidades, dominio de la técnica, incluso hasta los propios acordes de sonidos, la musicalidad que define al lenguaje poético.
Este resultado de un sondeo que publica EL PAÍS es tan confiable como que todo el mundo está de acuerdo. Y es, creo, un buen reflejo de la composición de las sociedades que nos debatimos en el estado español: Tres carcas por siete progresistas de cada diez. Y, de ahí, la gran estafa del sistema. Un sistema que permite que una opción política en calara minoría detente la mayría absoluta y la capacidad de decidir en contra de la voluntad de la mayoría. Y de esto tienen buena parte de culpa quienes con la abstención le dan su voto a la minoría.