
J. Losa en PÚBLICO explica lo que es y la catadura moral del nuevo magistrado del Constitucional que acaban de entronizar el Pp y el PsoE. Lo señala y comenta Antonio Aguado, coherente veterano militante socialista

Anoche, cerca de las diez, mientras dependientas de mañana, tarde y casinoche a lo largo de toda la semana (incluye domingos y fiestas de guardar) se metamorfoseaban en limpiadoras, quitapolvos y friegasuelos, recordé la invitación hecha por la señora presidenta del Congreso español. Esta, a la vez, había sido instada por el portento sindical y derroche neuronal que responde al cargo de ministra de Trabajo.
El Gobierno de España -vísperas electorales- estableció para sus empleados el aumento del 1% en la nómina. Presta y ligera, la Junta de Portavoces del Parlamento de Canarias acordó lo mismo para sus diputados… aunque no son funcionarios. Lo cual no importa, también la lengua es rica: son “asimilados”. Esta palabrita les concede derechos iguales a los otros individuos.
Noemí Santana consideró que “la representación del pueblo debe vivir como vive la ciudadanía. Solo se trata de una cuestión de voluntad política.”
Así como de los señores concejales del municipio, consejeros cabildicios y gubernamentales sabemos a través de los medios, charlas entre amigos y continuos bombardeos de sus contrincantes, hay una especie política absolutamente protegida frente al control ciudadano: son sus señorías del Parlamento de Canarias.
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"Libertad de sus señorías para viajar gratis, a todo lujo, por todo el estado español" Antonio Aguado nos hace ver otra de las consecuencias de esta ventaja de los viajes gratuitos de la gente del Congreso y Senado. Algunos viajan por amor físico, otros... por amor a la ventaja política. Por ejemplo, en la victoria de Pedro Sánchez, en el PsoE, tuvo mucho que ver, él mismo lo ha confesado, sus peregrinajes por toda la geografía del estado. Gratuitos, por su condición de diputado, y en primera. Ventaja de la que carecen otros, como por ejemplo Pérez Tapias. Está claro.