
En LA PROVINCIA informan de que Román Rodríguez sigue dedicándose al deporte preferido de la clase política canaria y peninsular y balear, ceutí, melillense... halagar al empresariado e inventar formas para que pueda lucrarse con obras innecesarias, inútiles, inexplicables. La parida de hoy es construir los trenes, dichosos trenes, con fondos de la RIC. Y Román, que sabe perfectamente lo que dice, se atreve a calificar esos fondos de la RIC como "capital privado". Román, conoces muy bien que ese dinero es público y la sola idea de permitir utilizarlo desde la RIC para privatizar un servicio público, el que sea, es una aberración. De manera que yo, Chema Tante, cometo la osadía de explicar, a Román y a quien tenga ganas de calarse este rollo, la magnitud de su error. Que, encima, es un error consciente.

No comprendo que los que no quieren la independencia de Cataluña, encabezados por el gobierno de la nación, no hagan nada para “conquistar” a los catalanes, convenciéndolos de forma amable para que se queden.
En su enmienda total al presupuesto del Cabildo para 2016 plantea dejar de despilfarrar dinero en los trenes y apostar por movilidad sostenible, protección social o empleo
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E. Acosta se apoya en una clarividente cita de José Manuel Naredo, para componer esta peiza argumental que debería leer y refelcionar el presidente adventicio del Cabildo de Tenerife
Y yo que creía, ilusa de mí, que en el adiós de Ricardo Melchor iba incluido el definitivo adiós a ese tren de su particular y pertinaz insistencia. ¡Cómo me equivoqué! Don Ricardo lo dejó atado y bien atado. Y pensar que ayer me sorprendí cuando vi a su sucesor en la prensa, diciendo que por falta de dinero va a dar prioridad sólo a un tramo del sur… Lo leía y no lo podía creer. Pobre sur, tan maltratado siempre desde cualquier ente público capitalino.