Ángel Rivero ofrece otro de sus siempre lúcidos artículos en los que expone con contundencia, pero con elegancia y solidez argumental, sus posiciones, En esta ocasión Rivero, apoyándose en viñetas de Morgan y Manel, pone en su sitio a esos autollamados constitucionalistas expertos en tergiversar el texto constitucional en función de sus propios fanatismos