El Estado es el único que tiene derecho al uso legítimo de la violencia. “Y si te saltas las leyes, eso tiene consecuencias judiciales”, insisten una y otra vez. Dichas consecuencias comienzan a hacerse visibles (claro que, como bien sabemos, en función de determinados intereses), y a partir de hoy, España va a ser protagonista de lo que muchas veces hemos denunciado: la ley no es el eje vertebrador de la democracia, si en algún valor o estamento hubiera de recaer esa acción, ésta debería ser en la justicia.
Es indudable que entre la seguridad y la libertad, han optado desde hace ya mucho tiempo por la primera. Sobre todo, cuando se trata de preparar una nueva injerencia o una nueva acción delictiva contra el mundo.
El ser humano en general no se caracteriza por su tendencia a asumir los errores. Aun es más, intentamos ocultar siempre que podemos todos aquellos acontecimientos de cuyas consecuencias podríamos no salir muy bien parados. Nuestra propia fragilidad nos delata y procuramos enmascarar dichos sucesos solventando así la ardua tarea de enfrentarnos a cada pequeña “tragedia”.
Felipe González ha sacado las tanquetas, y como ocurre cada vez que hay un “golpe de estado”, sus admiradores llaman a filas, mientras el resto asiste con miedo al más que posible hundimiento de su embarcación.
La revista satírica Hermano Lobo publicó en agosto de 1975 una portada en la que se veía a un político en un estrado que parecía estar dando un discurso. El líder decía: “¡O nosotros o el caos!”, Y el público contestaba: “¡El caos el caos!”. A lo que el líder respondía: “Es igual, también somos nosotros”.
Todos hemos visto como hace pocos días un miembro de la coalición Ahora Madrid ha tenido que dimitir de su puesto debido a unos tweets escritos hace 4 años y que todos los medios de comunicación y políticos opositores se han empeñado en sacar de contexto.
Durante 40 años, en nuestro país se ha vivido en una dictadura (la primera con Primo de Rivera y la segunda con Francisco Franco). Aunque en la actualidad parece que esa ideología ha desaparecido, todavía sigue presente en varios grupos políticos o sociales implantados. Durante años, diversas ideologías de izquierdas se han unido en varias zonas para frenar a estos grupos usualmente violentos que han agredido e incluso asesinado a antifascistas, inmigrantes o personas de otras razas.
Vivimos en una sociedad capitalista y jerarquizada, lo cual ha dado paso a que todo esté sujeto a la compra-venta, incluida la opinión de las personas.
Vivimos tiempos extraños. Aquel que contribuye a la manutención de un sistema socioeconómico basado en la corrupción, el blanqueo de capital en el extranjero o los recortes de servicios públicos es un patriota como dios manda. Por contra, todos los que nos oponemos al sistema de este país y que buscamos cambiarlo para poder darle al pueblo lo que le pertenece somos antiespañoles.