La casa de mi tía
Julian Ayala recomienda este artículo aparecido en PÚBLICO, en el que Fernando Luengo insiste en que la obsesión por reducir el ingreso de la gente, lejos de ser una medida positiva para superar esta llamada crisis, tiene unas terribles consecuencias para la economía. Y, que por el contrario, el aumento de los salarios incidiría automáticamente en la reanimación empresarial y la recuperación financiera. Lo que plantea Luengo es la demostración de que toda la actual gestión económica mundial no tiene otro objetivo que el de emprobrecer a la mayoría de la gente, al tiempor que se favorece un mayor -aún- enriquecimiento de una pequeña élite que puede así dominar mejor al resto.