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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

Un fallo ético y político. La irresponsabilidad del Partido Popular ante la crisis migratoria en Canarias - por Jacinto Ortega del Rosario

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Un fallo ético y político. La irresponsabilidad del Partido Popular ante la crisis migratoria en Canarias 

Jacinto Ortega del Rosario

exconcejal de Cohesión Social, Igualdad y Juventud del ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

 

La gestión de la crisis migratoria en Canarias ha puesto en evidencia no solo las carencias estructurales de nuestro sistema de acogida, sino también las prioridades éticas y políticas de quienes deberían estar llamados a liderar con responsabilidad y humanidad. En este contexto, la postura del Partido Popular (PP) se ha revelado como una muestra flagrante de insensibilidad y cortoplacismo político. Al negarse a apoyar un pacto para el reparto de menores no acompañados entre las distintas comunidades autónomas, el PP no solo ignora los principios de solidaridad territorial, sino que agrava un problema que requiere soluciones conjuntas y urgentes.

 

Un rechazo que traiciona la solidaridad interterritorial.

El rechazo del PP a un acuerdo para colaborar en la acogida de menores no acompañados es una afrenta a los valores de solidaridad que deberían sustentar nuestro Estado autonómico. Canarias se encuentra desbordada ante la llegada masiva de migrantes, incluidos menores que necesitan protección especial según las leyes nacionales e internacionales. Sin embargo, en lugar de trabajar para aligerar la carga de una comunidad autónoma que soporta una presión migratoria desproporcionada, el PP opta por la inacción y el populismo, priorizando su cálculo electoral sobre la responsabilidad política.

Este enfoque contrasta con los principios recogidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, que obliga a los Estados a garantizar el interés superior del menor. La negativa del PP no solo pone en riesgo a estos jóvenes, muchos de los cuales han sobrevivido a travesías peligrosas y traumáticas, sino que también lanza un mensaje devastador sobre nuestra capacidad como sociedad para actuar de manera compasiva y eficaz ante la adversidad.

La postura del PP no puede separarse de su estrategia política más amplia, que parece priorizar el avivamiento del miedo y el rechazo a la migración como herramienta electoral. Al negarse a colaborar en el reparto de menores, el partido refuerza una narrativa xenófoba y simplista que asocia la migración con problemas insuperables, en lugar de plantear soluciones reales y viables.

El problema de fondo no es la falta de recursos o de capacidad para acoger a estos menores en otras comunidades autónomas, sino la voluntad política de hacerlo. Existen fondos europeos y nacionales destinados a la gestión migratoria que podrían utilizarse para crear una red de acogida más equitativa y eficaz. Lo que falta es un compromiso real por parte de actores como el PP, que prefieren instrumentalizar la crisis en lugar de aportar soluciones.

Un precedente peligroso.

La negativa del PP a participar en el pacto no solo perpetúa la sobrecarga en Canarias, sino que también sienta un precedente peligroso para futuras crisis. Si las comunidades autónomas empiezan a rechazar sistemáticamente su responsabilidad en la gestión de problemas nacionales, el principio de solidaridad que sustenta nuestro modelo autonómico quedará gravemente erosionado.

La crisis migratoria no es un problema exclusivo de Canarias; es un desafío que afecta a todo el país y que requiere una respuesta conjunta. Al rehusarse a colaborar, el PP se posiciona como un obstáculo para las soluciones, alimentando un discurso de exclusión y desconfianza que solo agrava el problema.

En tiempos de crisis, se espera de los partidos políticos que estén a la altura de las circunstancias, que antepongan el bienestar colectivo a los intereses partidistas. Sin embargo, el Partido Popular ha optado por una postura que combina insensibilidad, irresponsabilidad y oportunismo político.

La crisis migratoria en Canarias requiere soluciones urgentes y compartidas. No podemos permitirnos un liderazgo político que se lave las manos ante el sufrimiento de los menores no acompañados ni que fomente la división territorial en un momento en el que la unidad es más necesaria que nunca. La historia juzgará con dureza a quienes, como el PP, eligieron el camino de la indiferencia y la obstrucción en lugar de la solidaridad y el compromiso.

 

 

JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO * Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO
 * Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO

 

 

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