La vivienda en España, cada vez un mayor problema, un problema que es preciso resolver - por Erasmo Quintana
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Publicado en julio de 2024, actualizado en noviembre de 2025
Lo peor que le ha podido pasar en nuestro país al sector de la vivienda es la especulación. A ello se añade que la población no para de crecer, mientras que ese inmovilismo tan funesto de lo público convierte en dramática la situación. Años, no sabemos cuántos, hace que por los organismos públicos no se destinan recursos para construir en todo el país vivienda pública -las conocidas casas baratas-, siguiendo la estela de aquellas que, sorprendámonos, viene de la peor época de la dictadura. Casi no recuerdo qué tiempo se construían barriadas completas de vivienda asequible a las peores economías; quien accedía a ella, pagaba un modesto alquiler mensual, el cual al mismo tiempo servía para ir abonando el coste de la misma, y una vez con el transcurso de los años, alcanzado el valor estimado de la vivienda, los inquilinos recibían las escrituras de la propiedad.
En cuarenta y tantos años de democracia, es curioso, no se ha reparado en que la población ha venido aumentando por la inexorable ley vegetativa, la cual está en cuarenta y siete millones de ciudadanos españoles, mientras no hubo política de vivienda en todo este tiempo. Si me apuran afirmaré que sí se ha hecho algo, pero en el sentido contrario, puesto que la señora Botella, esposa de José Mª Aznar, siendo alcaldesa de Madrid vendió barrios enteros de vivienda pública, aquella que se levantó con el sagrado dinero del Estado para sectores deprimidos de población, a los conocidos “fondos buitre”. ¿Se imaginan que jueces con el mismo empeño que investigan a Begoña Gómez, se hubieran puesto a hacer otro tanto con la alcaldesa Botella? Pero, bien mirado, son casos que no pueden darse, pues aquella es la esposa de un peligroso político de izquierdas, mientras ésta lo es de un ultra derechoso, “que es de los nuestros”.
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En el tema de la vivienda actualmente estamos con el kafkiano caso de que ya no es para vivirla, está para vivir de ella. El fenómeno del turismo está claro que demanda habitación, problema convertido en irresoluble de la industria turística, que tanta riqueza aporta al país. Hoy lo que manda son los alquileres de temporada, causando más de un problema en la población residente. El ayuntamiento de Barcelona, por ejemplo, anuncia que aplicará la cancelación de licencias de alquiler en las viviendas turísticas, así como el Gobierno central piensa poner un límite, y su justificación, al alquiler temporal. Aunque por otra parte, el PSOE en Orense se niega a aplicar una medida similar a la de su compañero Collboni, alcalde de Barcelona. Esto se está haciendo insoportable, por lo que ya hay propuestas de una ley para reglamentar el sector, haciéndolo más asumible, al tiempo que mejore el cumplimiento del precio del alquiler, y que impida los récord de alza, además de los abusos en las ofertas, correspondiendo más justamente lo que se ofrece con lo que se exige como pago de alquiler.

Parece interminable el tema, en el que no entro ni salgo, de Begoña Gómez; lo que sí mosquea es el inagotable interés que pone el juez en investigarla, cosa que no sucedió con la señora Botella, esposa de Aznar, cuando como alcaldesa de Madrid vendió cientos de viviendas públicas a “fondos buitre”, viviendas que como su propio nombre indica eran construidas con dinero público, ese de los impuestos que todos pagamos.
La ausencia de voluntad política para solucionar el gravísimo problema del deterioro del mercado inmobiliario, tanto en venta como en alquiler, causa notables perjuicios materiales a una buena proporción de la población española. Mucha, muchísima gente, simplemente, carece de recursos para ejercer el derecho constitucional a la vivienda. Y, encima, este drama tiene otra consecuencia nefasta para la estabilidad política en el país. Las calamidades sociales sin resolver, y el del alojamiento ocupa un papel protagónico entre ellas, arroja a millones de personas, en especial las jóvenes, a las garras de la extrema derecha. A esta izquierda que desde el poder muestra su incapacidad para solventar un tema tan trascendental le cabe, de esta manera, la gran responsabilidad de que ascienda el neofascismo hasta que probablemente pueda llegar al poder. No hay que darle más vueltas. en todo Occidente, también en España, esa es la causa real del renacimiento de los partidos nazis.

