El lucrativo viaje de Trump a Oriente Medio y la repercusión en Israel. Los negocios,  primero: ¿marca Trump distancias de Netanyahu? - por Joaquín Rábago

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El lucrativo viaje de Trump a Oriente Medio y la repercusión en Israel. Los negocios,  primero: ¿marca Trump distancias de Netanyahu?

Joaquín Rábago

Multimillonarios contratos para la industria de armamento así como para la de la inteligencia artificial: para el presidente de EEUU, los negocios son lo primero,  sobre todo si el clan familiar sale también beneficiado.

SCROOGE MCDUCK TRUMP

El reciente viaje de Donald Trump a los países del Golfo ha sido todo un éxito, nadie puede negarlo: 142.000 millones de dólares en contratos armamentísticos con Arabia Saudí.

Un auténtico récord que deja pequeños los 42.000 millones de dólares que representan los contratos firmados con Qatar o los 1.400 millones los suscritos con los Emiratos Árabes Unidos.

Pero Trump consiguió algo también muy importante, sobre todo a más largo plazo, como es el haber abierto las puertas a la exportación a la península arábiga de chips para el sector de la inteligencia artificial.

Tanto Arabia Saudí como los Emiratos quieren aprovechar su abundante energía para la creación en sus territorios de poderosos centros de computación, que podrían servir en un futuro no lejano tanto a empresas europeas como africanas.

TRUMP CON EL DÉSPOTA SAUDÍ Y EL TERRORISTA BLANQUEADO SIRIO

Todo ello requiere pacificar la región y sobre todo poner fin al conflicto con Irán pero también con los rebeldes hutíes del Yemen, que, solidarios con Gaza,  amenazan la navegación en el mar Rojo.

Es lo que en este último caso intentó ya Riad con éxito gracias a la mediación de China, y Trump parece seguir los mismos pasos.

Los hutíes se han comprometido a no atacar a los buques estadounidenses que pasan cerca de las costas del Yemen pero no, sin embargo, a cesar sus ataques al propio Israel.

Y esto parece haber indignado a su primer ministro,  Benjamín Nenyahu, a quien Trump prohibió por otro lado que atacase,  como pretende desde hace tiempo, las instalaciones nucleares de Irán.

Trump parece marcar distancias con Netanyahu: por ejemplo al no aprovechar su viaje de negocios a Oriente Medio para visitar de paso Israel y entrevistarse con su jefe de gobierno. 

TRUMP NETANYAHU

Aunque hay quien sospecha que se trató solo de una estratagema para ganarse a los árabes.  Y así, por ejemplo, parece haber dado luz verde a Netanyahu para culminar su plan de deportación de los palestinos de la franja de Gaza.

Con todo, no debió de gustar a Israel la entrevista que mantuvo Trump con el nuevo hombre fuerte de Siria Ahmed Al-Charaa, como tampoco el levantamiento de las sanciones a ese país.

La entrevista de Trump con el antiguo terrorista y hoy presidente sirio la organizó Arabia Saudí, que trata de  aumentar así, en rivalidad con Turquía, su influencia en la región. 

Pero Estados Unidos no tiene ya el poder omnímodo de hace años en la región del Golfo, como acertadamente señala el periodista alemán Jörg Kronauer.

Los Emiratos son ya miembros del grupo BRICS y la influencia china ha aumentado en los últimos años: Riad firmó recientemente dos contratos multimillonarios con empresas del gigante asiático.

Lo que no ha impedido a Trump conseguir que los Estados del Golfo invirtieran meses miles de millones en las empresas del clan familiar del Presidente, a quien Qatar ha regalado además un jet privado valorado en 400 millones de dólares. El negocio es el negocio.

JOAQUÍN RÁBAGO