Rusos y bielorrusos, no deseados en las conmemoraciones - por Joaquín Rábago
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Rusos y bielorrusos, no deseados en las conmemoraciones - por Joaquín Rábago
A las conmemoraciones en Alemania de las últimas batallas libradas por el Ejército rojo contra el régimen nacionalsocialista ha decidido no invitar a rusos ni a bielorrusos, que fueron, sin embargo, sus protagonistas.
La todavía ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, parece haberlo decidido personalmente, según explica en tono sarcástico el diario alemán de izquierdas Junge Welt.
El abuelo de la ministra luchó en las Fuerzas Armadas de la Alemania hitleriana contra el Ejército soviético y fue, según documentos de la propia Wehrmacht, un nazi convencido aunque Baerbock prefiere no saber nada al respecto.
En su lucha por la liberación de Europa de aquel régimen criminal, la Unión Soviética perdió nada menos que a veintisiete millones de ciudadanos, pero eso no parece contar para la ministra del Partido Verde y decidida atlantista.
Bielorrusia fue, en relación con su población, el país que más bajas sufrió en la Segunda Guerra Mundial: 2.5 millones, casi un tercio del total de habitantes que tenía entonces.
Mientras tanto, en una nueva demostración de insensibilidad histórica, la dirección del campo de concentración de Buchenwald decidió “desinvitar” al filósofo israelí Omri Boehm, que debía pronunciar allí unas palabras.
Boehm, nieto él mismo de un superviviente del Holocausto, es un crítico del actual Israel, cuya embajada en Berlín presionó para que se le retirara la invitación.
El director del monumento de Buchenwald, Jens-Christian Wagner, dijo lamentarse de las presiones sufridas por el Gobierno de Benjamin Netanyahu.
Junge Welt le acusa, sin embargo, de hipocresía porque según otro medio alemán, el Berliner Zeitung, él mismo decidió no invitar a bielorrusos a las conmemoraciones.
El campo de de Buchenwald, muy próximo a Weimar, la ciudad de Goethe, uno de los más grandes del universo concentracionario nazi estuvo primero destinado a prisioneros políticos – comunistas y socialdemócratas- aunque luego se envió allí también a cerca de diez mil judíos.
Se calcula que 239.000 prisioneros pasaron por ese campo y que cerca de 56.000 fallecieron o fueron allí asesinados.
Entre los presos más famosos de Buchenwald están el escritor español Jorge Semprún, el también escritor austriaco Jean Améry, su compatriota y psicólogo Bruno Bettelheim, y el socialista francés Léon Blum y el dirigente comunista alemán Ernst Thälmann, asesinado allí en 1944 por orden expresa de Adolf Hitler.
Poco antes de que las fuerzas estadounidenses se aproximasen al campo comenzaron a huir los funcionarios de las SS que lo vigilaban mientras que los prisioneros se amotinaron y protagonizaron así su propia liberación.