La burbuja de la felicidad - por Juan G. Luján
Antonio Aguado, coherente veterano socialista, exmilitante del PSOE y Chema Tante, recomiendan este artículo
Yo, Chema Tante, puedo echármelas -y maldita la gracia que me hace, porque bastantes graves represalias he sufrido por largar estas y otras tantas verdades- de que la mía haya estado entre las primeras voces que denunciaron hace ya décadas que el rollo del turismo de masas era también en Canarias una estafa más grande que la Catedral de Arucas y tan cruel como todas las que perpetra el neoliberalismo. Y como he sido, desde hace más de sesenta años visitante repetido y fervoroso de Italia, y, por magua que me inspire, turista masivo por doquier por esos mares pa’fuera, puedo dar fe con la autoridad del pureta que lo que dice el periodista y, por tanto, mi amigo, Luján, va a misa. Es decir, que está inspirado por el Espíritu Santo o por Marx, aplique quien lea lo que mejor le cuadre... El turismo de masas es a la vez calamidad para los pueblos y cuerno de la fortuna para los ricos. En Canarias está pasando ya lo que pasa en Venecia, en Florencia, en San Francisco, en Barcelona o en Cartagena de Indias. Por cierto, en esta maravilla de lugar en Colombia, por la mano de Cerrillos, la misma demente mercenaria que se ha cargado La Laguna.