
Tomàs Gisbert y María Jesús Pinto en EL SALTO comentan la situación en Colombia, con especial atención a la saña del gobierno de la oligarquía contra las movilizaciones populares, sin olvidar el silencio interesado del gobierno del estado español, mercader de armas, en este asunto. Lo señalan ANTIMILITARISTAS CANARIAS y yo, Chema Tante enfatizo que esta ferocidad gubernamental contra el legítimo derecho a la protesta de la gente en acción se debe al temor. El temor porque la oligarquía sabe que es el pueblo libre en lucha quien puede hacer tambalear su poder. Y, por supuesto, hay que repetir todas las veces que haga falta que es intolerable que el estado español venda armas a gobiernos déspotas, como son los de Marruecos, Colombia y una larga lista.
En nuestra mediatizada cultura de comunicación multimedia, a menudo, la vida cotidiana que vivimos la mayoría de la gente queda invisibilizada por las “grandes noticias” y las distracciones, a tiempo completo. Sin embargo, nada más real que lo que vemos cada día en nuestro barrio y en nuestra ciudad; nada más relevante a tener en cuenta que los problemas y riesgos que han aparecido en nuestro entorno vecinal sin visos de desaparecer fácilmente.

"...que el segmento de la población más poderoso de nuestro país, en consonancia con el resto de Occidente, aumente sus niveles de enriquecimiento mientras la gran mayoría de la población trabajadora -muy especialmente la femenina y la joven- se empobrece, no es económico, es antieconómico. Y que la Comunidad Autónoma de Canarias sea la que mejor ha ajustado sus ingresos y gastos, a la vez que el riesgo de pobreza ha aumentado hasta alcanzar a un tercio de su población, eso, también, es antieconomía."
Los avances en salubridad, nutrición y medicina desde el siglo XX y las décadas pasadas de bonanza económica han propiciado, en la actualidad, la emergencia de un fenómeno inexistente en la naturaleza e inusitado en nuestra especie: un aumento enorme de la esperanza de vida y de la proporción de personas ancianas en las sociedades. Nunca, como hoy, tantas personas habían llegado a la ancianidad y nunca antes, con tantos años a cuestas.
El logro de las reaccionarias élites de poder ha sido mayúsculo. Se han drenado múltiples recursos públicos hacia los oligopolios multinacionales; se han alcanzado niveles de acaparamiento de riqueza inauditos; se han “socializado” la gran mayoría de las pérdidas del estallido del “Casino Financiero” en 2008; y se están consiguiendo unos niveles generalizados de empobrecimiento e indefensión.