Los novios, la muerte y mis impuestos, Jorge Villa García del Castillo, en NUEVA TRIBUNA / Profesar la religión en el seno familiar y templos, pero no en espacios públicos, comenta Antonio Aguado
Jorge Villa García del Castillo en NUEVA TRIBUNA, comenta el increíble espectáculo de una unidad militar participando, con un alto coste económico y notable significado simbólico, cantando una canción belicista trsnochada, en un acto religioso. Lo señala y comenta Antonio Aguado, coherente veterano militante socialista






En la primera vuelta de las presidenciales francesas, voté por la renta básica, la transición ecológica y por Europa. Desafortunadamente, mi opción no llegó a la segunda vuelta. Así que el domingo, sin ambigüedad, votaré a Emmanuel Macron. Compartiendo la visión de Varoufakis y de mis compañeros verdes franceses y europeos, esto no será de ninguna manera un voto de adhesión a su programa, será un voto contra el odio y el neofascismo de Le Pen. Será un voto por la democracia.
Aunque un pizco abandonado, Juan García Luján mantiene su sitio NO SOMOS NADIE, al que vuelve de cuando en vez para cantarle las verdades a alguien que se lo merezca. Como hace en este clarito post, pidiéndole a Barragán, capitoste general de la venal Coalición poco canaria, que le dé la parte que corresponde de las perras que esperan sacar de su ganchocheo del voto de Oramas al partido poco popular. Y yo me apunto a la idea, para gritar también con todas mis fuerzas que cuando el partido de Barragán, Oramas y el genuflexo Clavijo dice que negocia los intereses de Canarias, en realidad está arrimando la candela al cochino de sus bastardos beneficios, los de los granujas a quienes pertenece ese partido que no es partido, sino empresa comercial. Y de la que Barragán no es más que el mayordomo servil.
No puedo evitar morderme la lengua al comprobar la actitud déspota y subida de tono que muestran ciertos turistas que visitan Canarias, creyéndose con el derecho de hacer lo que quieran y de exigir más allá de una relación cordial simplemente porque son la principal fuente de ingresos de la economía del Archipiélago. Hay que tener en cuenta que una cosa es promocionar nuestras islas con ese fin y otra muy distinta que aquellos actúen a su antojo, amparándose en la máxima de que el turista siempre tiene la razón, como si fuese el credo que nadie debe cuestionar porque rige nuestras vidas y nuestros bolsillos.