"Cuatro letras, no hace falta más. Otros van a tener que presentar una papeleta apaisada". El candidato del PsoE, imposibilitado de ofrecer argumentos y propuestas, porque su sujeción a la banca, a la que tanto quiere y tanto debe, le ha emohecido dos de las cuatro siglas de su partido, hace campaña intentando ridiculizar a la alianza que va, al fin, a representar a las aspiraciones populares de verdad.
El lamentable espectáculo que nos está ofreciendo el Congreso de Diputados, en qué más que una cámara representativa del pueblo es un tablado flamenco, donde el dueño saca a hablar a quien quiere y que canta y baila lo que a él le parece...
Aunque algún dato de los que maneja Eloy Cuadra (los célebres 455.000 políticos que dicen que hay en el estado español) no es correcto, el planteamiento general que hace, sí lo es. Desde la defensa incondicional de lo público y de la dignidad del ejercicio de la política, yo concuerdo en que las estructuras poíticas se han agrandado con un coste brutal. Algo más grave, además, sí se tiene en cuenta que, para mayor sonrojo, más de la mitad de la población no está representada en ese armazón administrativo de la política, gracias a una ley electoral discriminatoria.
Benjamín Forcano, sacerdote, teólogo de la liberación publica este análisis en EL PLURAL, que insiste sobre cuál es el verdadero problema y los verdaderos culpables de esta crisis y las verdaderas intenciones de quienes la han utilizado para su estrategia de derrumbe de la democracía.