Buscar
jueves, 04 de junio de 2026 06:41h.
suicidio
Política

Grecia: salir del euro o suicidio político (Héctor Illueca Ballester)

Exhorto a aplicar la máxima atención a este clarito artículo de Héctor Illueca Ballester en PÚBLICO, que recomienda Francisco Morote de ATTAC. Illueca focaliza la cuestión en Grecia, pero creo que tanto la exposición de hechos como de consecuencias puede ser perfectamente proyectadas a la realidad del estado español. Alarma y zozobra.

Firmas

Un lento suicidio colectivo - por Antonio Morales Méndez

Más allá de la escasa preocupación de la mayoría de los gobiernos del mundo y de las costosas campañas negacionistas del cambio climático costeadas por oligopolios industriales y energéticos que emplean más de mil millones anuales a través de casi doscientas fundaciones con este fin, los datos sobre el «irreversible y generalizado impacto» de los gases de efecto invernadero sobre el planeta no dejan de sucederse.

Economía

Otro (que se sepa) suicidio por desahucio. Esta vez, en Cantabria

Lo diré siempre: Cada vez que se informa de un caso de suicidio por desahucio, se hace porque se puede establecer una relación de causa directa. Porque la víctima se mata en el momento en que va a culminar la estafa hipotecaria y la van a poner en la calle. Pero el pacto de silencio informativo opaca un montón de otros suicidios que tienen el mismo motivo,

Sociedad

¿Hablamos del suicidio?, Paz Vaello Olave

Paz Vaello Olave @pazenrojo, analiza en EL DIARIO el tenebroso fenómeno del aumento de suicidios, como consecuencia fatalmente lógica de la miseria generada por la arremetida ultraliberal.

Sociedad

‘¿Suicidio o asesinato?’ - Enrique Bethencourt

Lo más doloroso de este artículo que aparece en LA TIRADERA es que su autor, Enrique Bethencourt, lo escri¡bió y lo había publicado hace dos años, pero su vigencia permanece dramáticamente, en estos tiempos.

Sociedad

Otro suicidio por desahucio. En Madrid, una mujer, por 900 euros

Mientras la alcaldesa de Madrid hacía su ridículo olímpico, mientras se estallaban el dinero con un viaje de lujo a Buenos Aires de un montón de gente, la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo, EMVS, perpetraba el acoso a una ciudadana de 45 años que no podía pagar 900 euros (si, no falta ningún cero) que debía de alquiler. Y, como consecuencia de tan astronómica deuda, no le prorrogaban el contrato de alquiler social y la lanzaban de su vivienda. Y la mujer, otra que se suma al desespero y la impotencia, se quitó la vida. Otro asesinato del ultraliberalismo. Una más que se suma a los otros casos, los que se conocen y los que no se conocen. Una muerte más que añadir a la larguísima lista de las víctimas de la agresión de los ricos contra los pobres. Y, mientras escribo esto, me congela el alma el convencimiento de que, allá arriba, en las esferas de la riqueza, no solamente no se conmueven por estas noticias, sino que se alegran.