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jueves, 04 de junio de 2026 00:14h.

El racismo sionista de Bob Kennedy jr. - por Joaquín Rábago

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El racismo sionista de Bob Kennedy jr.

Joaquín Rábago *

El nombramiento por Donald Trump de Bob Kennedy jr como ministro de Salud despertó muchas esperanzas en algunos estadounidenses de que al final alguien tuviera el valor de hacer frente a la industria farmacéutica.

ROBERT F KENNEDY JR - TRUMP
ROBERT F KENNEDY JR - TRUMP

Pese a las críticas a sus heterodoxas posiciones antivacunas, algunas de ellas seguramente pulsadas  por la propia  industria, muchos en la izquierda de aquel país confiaban en que la fama de su apellido ayudase a esa tarea.

Lo que ingenuamente pocos esperaban, sin embargo, es que el hijo y sobrino de políticos asesinados utilizase el  Departamento de Salud para intervenir descaradamente a favor del sionismo más genocida en los centros de enseñanza superior de su país.

En lugar de ocuparse del fluoruro  en el agua potable, del exceso de azúcar en las bebidas gaseosas, de los alimentos procesados y tantas otras cosas que contribuyen a la morbilidad de la población en el país más rico del mundo, Kennedy jr. encontró tiempo para criticar a las universidades por tolerar en sus campus las manifestaciones pro palestinas.

Sin decir una sola palabra sobre el asesinato de más de 50.000 palestinos y la total destrucción de Gaza,  Kennedy se refirió al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 para denunciar “la oleada mundial de antisemitismo que provocó”.

Las universidades privadas de la Ivy League se habían convertido, según él, en un “invernáculo de veneno”, y había que “arrancar tan divisivos yerbajos”.

El lenguaje del católico Kennedy jr. a uno le recuerda, por desgracia, el utilizado en su día por los nazis para referirse a los judíos europeos.

Las críticas de Kennedy se referían al hecho de que estudiantes judíos de esas prestigiosas universidades se hubiesen sentido “molestados” e incluso “agredidos” por quienes denunciaban en sus campus el genocidio sionista.

“Me alegro, añadía el político, sin preocuparse de la contradicción que suponían sus palabras, de que la Universidad de Columbia haya dado ya los primeros pasos, que le permitirán recuperar su posición de guardián de la tolerancia, la razón, la compasión y el respeto”.

Para ello bastó que el Gobierno de Donald Trump amenazara a ese famoso centro privado con retirarle la subvención pública de 400 millones de dólares si no actuaba con contundencia contra los manifestantes.

Pero, lejos de contentarse con eso y sobrepasando claramente sus atribuciones, el hijo del fiscal Bob Kennedy jr. habló de que el Gobierno debía controlar los procedimientos de admisión de los alumnos e incluso tomar decisiones sobre la agenda académica. 

Eso se llama simplemente “censura” y supone una gravísima violación de la propia Constitución estadounidense,  que parece haberse convertido,  sobre todo desde la llegada de Trump a la Casa Blanca,  en papel higiénico.

JOAQUÍN RÁBAGO * Gracias a JOAQUÍN RÁBAGO
 * Gracias a JOAQUÍN RÁBAGO

 

 

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