La “solución final” para los palestinos de Gaza - por Joaquín Rábago
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La “solución final” para los palestinos de Gaza
Joaquín Rábago *
El politólogo judío estadounidense Norman Finkelstein no se anda con rodeos: Israel persigue la “solución final” para los palestinos de la franja de Gaza.
Finkelstein, desde hace años uno de los críticos más acerbos de la ideología sionista, utiliza conscientemente la misma expresión que emplearon en su día los nazis en su plan de exterminio del pueblo judío.
Un pueblo perseguido durante siglos para el que la ONU creó en la antigua Palestina un Estado refugio sin consideración para los árabes que allí vivían y que, de víctima, ha acabado convirtiéndose en Estado opresor.
Gaza ha sido totalmente destruida por el Ejército sionista y no se va a “reconstruir”, pronostica con amargura el autor de “La industria del Holocausto”, entre otros libros.
Israel “ha abierto las puertas del infierno” en la franja y ha logrado finalmente su objetivo, agrega.
Al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no le importa la suerte de los rehenes que siguen en poder de Hamás, explica Finkelstein en declaraciones al programa norteamericano“The Jimmy Dore show”.
Finkelstein no está de acuerdo con quienes creen que el Gobierno de Netanyahu tuvo conocimiento previo del ataque por sorpresa de Hamás, el 7 de octubre de 2023, que los israelíes no han logrado superar todavía.
Para Israel, explica, los palestinos son como “cucarachas” y jamás pudieron sospechar sus dirigentes que esos “seres infrahumanos” fueran a burlar todas las alarmas para cometer aquel sangriento atentado.
El Estado sionista sí respetaba, por el contrario, a la organización libanesa Hezbolá, y por eso se esforzó en eliminar a todos sus líderes.
Los palestinos son en opinión del Israel más racista sólo un pueblo “corrupto” al que es fácil comprar, como se hizo con la OLP, que se encargó de hacer el trabajo sucio para el Estado sionista.
El politólogo estadounidense no cree que vaya a producirse, como pronostican algunos, una implosión de la economía israelí a consecuencia de la guerra.
Su gran valedor y cómplice de su política genocida, Estados Unidos, no dudará en inyectarle las sumas de dinero que sean necesarias para reflotar la economía, explica Finkelstein.
Según el politólogo, lo que más preocupa actualmente a visten el uniforme de las eufemísticamente llamadas Fuerzas de Defensa es que, por culpa del genocidio, no van a ser bien recibidos allí adonde viajen.
Una vez terminado el servicio militar obligatorio, los jóvenes israelíes tienen por costumbre viajar por todo el mundo, y ni siquiera en las universidades estadounidenses, donde arrecian las protestas contra Israel, van a ser bienvenidos.