¿Hará Trump que se distancie la derecha de las extremas derechas europeas? - por Joaquín Rábago
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¿Hará Trump que se distancie la derecha de las extremas derechas europeas?
Joaquín Rábago *
La política arancelaria de Donald Trump, sumada a su aproximación diplomática a la Rusia de Putin, que Bruselas abiertamente rechaza, ofrecen una buena ocasión a los partidos de derecha europeos de distanciarse de la extrema derecha populista.
El errático comportamiento del presidente de Estados Unidos puede hacer que electores que votaron últimamente a partidos ultras se lo piensen dos veces y den la próxima vez su voto a las derechas de toda la vida y no a quienes simpatizan con el republicano.
Los aranceles disparatados que Trump ha decidido aplicar a las exportaciones europeas así como su sarta de insultos a la UE, a la que acusa de haberse aprovechado siempre de EEUU, sólo pueden provocar rechazo en los votantes más ultranacionalistas.
Al mismo tiempo, sin embargo, el proyectado rearme europeo por la que Bruselas califica abusivamente de “amenaza rusa” costará un dinero que afectará negativamente al Estado de bienestar europeo y puede dar votos a la derecha populista, que no desea un enfrentamiento militar con Moscú.
Resulta significativo a este respecto que Alternativa para Alemania, el partido ultranacionalista que aboga por el entendimiento con Rusia, haya alcanzado últimamente e incluso superado por primera vez en intención de voto a los cristianodemócratas/cristianosociales bávaros y dejado muy atrás a los socialdemócratas y a los Verdes-
Hay que preguntarse al mismo tiempo el papel de intermediarios en el difícil diálogo transatlántico que pueden desempeñar los políticos populistas europeos que simpatizan ideológicamente con Trump.
Tal es el caso del húngaro Viktor Orbán, el holandés Geert Wilders, la italiana Giorgia Meloni y hasta cierto punto también de la líder del partido Reagrupamiento Nacional francés, Marine Le Pen.
A su vez, el presidente finlandés, el conservador Alexander Stubb, visitó recientemente a su homólogo estadounidense en su residencia privada de Mar- a –Lago, e incluso se los vio jugando al golf, deporte favorito de Trump.
Según los medios, hablaron de la posible compra por EEUU de barcos rompehielos al país nórdico, pero sobre todo se destaca el hecho de que, tras la reunión, Trump hablase en tono crítico del presidente ruso frente a lo que venía siendo habitual en él.
Los dirigentes europeos tratan de convencer a Trump de que no abandone a Ucrania y la fuerce a aceptar la ocupación ilegal de casi una quinta parte de su territorio y de que es importante para la seguridad europea y de Occidente en general seguir apoyando al país de Volodímir Zelenski y debilitando así a Rusia.