Francisco Morote, de Attac Canarias, recupera un artículo suyo de 2012, para complementar, de manera muy congruente, el artículo de Ortiz y Burke sobre la austeridad. Aunque en 2012 Morote, yo y mucha gente, ya nos temíamos lo peor, allá en 2012, en los grises albores del austeritarismo rajoyano, poco imagínábamos cuan malo iba a ser ese peor. En los países del sur de Europa -Grecia, Italia, esto que queda del imperio español- al sufrimiento que compartíamos y compartimos con los pueblos hermanos europeos, se unía, se une, la humillación de saber que también compartíamos con otros muchos pueblos del mundo, la tortura añadida de la corrupción. No se trata solamente de la aporofobia arrogante de "el que es pobre es porque quiere" tatcheriano. Es que, además, sabemos que esas clases dominantes saquean inpunemente la riqueza colectiva. "Del rey -la reina- abajo", todas esas personas que aplauden el "que se jodan" de la Fabra, porque dicen que quien es pobre es por pereza, al mismo tiempo rapiñan sin freno. Porque el concepto del austeritarismo no se sostiene, filosóficamente, pero tampoco se justifica, porque ahora, igual o más que en 2012, la riqueza mundial es más que suficiente para sostener con dignidad a toda la Humanidad. Pero no se puede, porque ese grupo criminal mantiene el dinero en sus Fort Knox o lo derrocha de una manera obscena. Resulta un escarnio añadido al tormento del hambre, la enfermedad, la miseria, saber que quien se ha sentado o se sienta en el trono en Madrid y en Rabat, y en tantos sillones presidenciales de gobiernos y de corporaciones, y tanta gente ladrona más, queman en lujos indescriptibles, el dinero con cuya carencia justifican la necesidad de la austeridad. Por cada litro de combustible quemado para que Froilán vaya desterrado a visitar a su abuelito, hay gente con hambre, que sufre y muere sin atención médica, da lo mismo si es en la Cañada Real o Puerto Príncipe o en Jinámar.

Carlos Cruzado, de GESTHA, el sindicato de profesionales de Hacienda, publica en NUEVA TRIBUNA este grito que a mí, Chema Tante, me parece escandaloso. Con un gobierno que pregona ser de izquierdas, no solamente no hay manera de que implantar un esquema de impuestos justo. Es que no hay manera tampoco de que la Inspección Fiscal tenga los recursos necesarios para atajar una evasión tributaria tremenda. Una y otra vez Cruzado denuncia lo mismo. No es que Sánchez e Iglesias no sepan lo que ocurre. Es que están amarrados por el poder económico. Y ya no se le puede pedir más ni más fuertemente a la gente de Unidas Podemos que se vayan de ese gobierno de las oligarquías. No se van. Son cómplices.

MEDIUM, en traducción de Javier Villate (Partes 1 y 2) y EL MUNDO NO PUEDE ESPERAR, en traducción de Álvaro P. Salvador (Parte 3) reproducen este denso, extenso pero valioso e importante texto publicado en inglés en 2018 en CONSORTIUM NEWS por Nicholas J. S. Davies. Existen varios y acertados informes sobre el coste financiero del esfuerzo bélico USA en su defensa a ultranza del neoliberalismo y los intereses económicos. Pero poco se ha estudiado sobre el ingente coste en vidas humanas. Nuestras opulentas, alegres y confiadas sociedades se estremecen con razón cuando se perpetra un atentado o un accidente en el que muere gente. Nadie se queja, lógicamente, por el gasto que se aplique a salvar una vida humana o incluso a rescatar un cadáver. Pero asistimos sin inmutarnos a la hecatombe, auténtico genocidio que están generando sin cesar las guerras del fascismo del siglo XXI, el neoliberalismo. El impresionante texto de Davies es de 2018 pero no ha perdido vigencia, ni, lamentablemente gravedad el hecho que estudia. Lo recomienda y comenta Federico Aguilera Klink.
Imagen de la mancheta: XQ

13 de marzo a las 19:00 h., en la Sala San Borondón de la Laguna (C/Daute Nº 1)

El presidente de los nacionalistas de izquierdas pide el apoyo de los indecisos para influir en la formación de un gobierno de cambio tras el 26J