El más influyente semanario alemán justifica el rearme con argumentos especiosos - por Joaquín Rábago
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El más influyente semanario alemán justifica el rearme con argumentos especiosos
Joaquín Rábago *
El redactor jefe del semanario Der Spiegel, Dirk Kurbjuweit, justifica el rearme alemán en un hábil ensayo que, sin desautorizar como es habitual a los pacifistas, parte de premisas falsas y utiliza argumentos hábiles pero especiosos.
Así, por ejemplo, afirma que en febrero de 2022, “la Rusia de Vladimir Putin invade la pacífica Ucrania”, recurriendo al relato habitual en la propaganda de Occidente según el cual la guerra empezó sólo entonces con la “guerra de agresión rusa”.
Se olvida deliberadamente de los ocho años anteriores de guerra civil y de los más de catorce mil muertos en los combates entre las fuerzas de Kiev, integradas mayormente por neonazis, y los independentistas rusófonos del Donbás, que nunca aceptaron el derrocamiento en el llamado Euromaidán del presidente Viktor Yanukóvich.
“Alemania es hoy un país amenazado y mal protegido!, sostiene Kurbjuweit, que añade: “Putin no deja ninguna duda de que quiere ampliar su territorio y su esfera de influencia” en Ucrania, en Georgia, en Siria, en África.
“Y no se parará ante nada si no se le detiene”, escribe también el periodista, que reconoce, en un hábil intento de mostrar cierto equilibrio en su análisis, que “no hay consenso” en la sociedad alemana en torno a lo que escribe.
Cita el libro superventas de un compatriota llamado Ole Nymoen, muy activo en las redes sociales, que lleva el título de “Por qué nunca combatiría por mi país” y comenta que le recuerda un dicho de los pacifistas durante la Guerra Fría: “Mejor rojo (comunista) que muerto”.
Quienes así se expresaban entonces eran difamados en círculos conservadores como “derrotistas” o “traidores a la Patria”, y eso es algo, dice Kurbjuweit, que no puede volver a ocurrir.
Quien está a favor del rearme, convencido de que no hay otra forma de disuadir a Putin, debe escuchar los argumentos del contrario y tratar de convencerle, recomienda el periodista de Der Spiegel.
Y admite que los políticos alemanes prefirieron silenciar el tema en la campaña electoral para reformar calladamente la Constitución y poder hacer así una excepción en el tope de gasto que ésa prescribe.
Según Kurbjuweit, el diálogo entre los pacifistas y quienes propugnan el rearme es “asimétrico” porque es muy bonito hablar de paz y los primeros suelen caer más simpáticos mientras que hablar de guerra es siempre difícil.
Y aún más difícil en un país considerado responsable de dos guerras mundiales y del holocausto del pueblo judío en la segunda de ellas.
Pero Putin, afirma, “ha jugado con la posibilidad de una guerra nuclear además de combatir a las democracias occidentales con ciberataques y campañas de de desinformación”.
Al mismo tiempo dice ver Kurbjuweit el peligro que el rearme puede representar en el caso de que llegase al poder por vía electoral la ultraderecha nacionalista de Alternativa para Alemania.
De ahí que haya que esforzarse en evitar esa posibilidad con una política que se preocupe de solucionar los problemas de los ciudadanos, que es donde los ultras encuentran el talón de Aquiles del sistema liberal.
La defensa va a costar bienestar, reconoce Kurbjuweit, quien, dando una de cal y otra de arena, advierte del riesgo de que surja un día en Alemania un complejo militar industrial que funcione según sus propias reglas y persiga intereses distintos de los de la sociedad.