Movilidad exterior y otras sandeces finas - por Ana Beltrán
"Hace tanto tiempo que ando inmersa en este país del mal vivir que ni siquiera la primavera, tan cantarina ella, ha logrado levantarme el ánimo. Lo único que ha hecho es acelerar el desbordamiento de mis cataratas. Y entre el pre y el pos operatorio no me había podido acercar a este magnífico boletín, que tan bien nos informa, y en el que su director tiene la amabilidad de dejarme cantar y contar las cosas que me traen a mal traer. Y aunque aún no ando del todo “católica”, me voy a atrever a hacerlo. Pero lo cierto es que no sé por dónde empezar. ¡Son tantas las sandeces que he escuchado últimamente!... De los que nos gobiernan ahora y de los que nos gobernaron antes. Si no, ustedes dirán…"
Sea aquí, en Venezuela o en Pekín, sin transparencia no hay democracia. Las instituciones, todas, deben ser como un fino cristal, donde los ciudadanos vean a través del mismo lo que en ellas se cuece. Tenemos derecho a ello, puesto que de nuestros bolsillos se nutren. Sin embargo no es así; la democracia que creemos tener es pura parodia.
Presenta Izaskun Legarza

